Publicado: 08/06/26 16:17 Categorías: Microbiología
No hay duda de la importancia que tienen las vacunas en la prevención de enfermedades contagiosas. De todos los agentes patógenos responsables de las enfermedades, los virus son los más conocidos por todos nosotros.
En la actualidad hay un amplio número de vacunas contra multitud de enfermedades con origen vírico: sarampión, hepatitis A, papiloma humano, o el SARS-CoV-2.
Pero ¿Sabías cómo se producen estos tratamientos? Al haber tantos tipos de vacunas, la forma de fabricarlos varia enormemente, sin embargo, siempre hay un método que destaca, la producción a través de huevo de gallina.
Las vacunas más comunes, contra la fiebre amarilla, la triple vírica, y contra todas las familias de la gripe, se fabrican cultivando el virus en huevos. Este método clásico ha sido muy utilizado gracias al entorno estéril que se haya dentro de la cáscara, es rica en nutrientes y tiene unas condiciones de humedad idóneas.
Sin embargo, este método tiene un fuerte contrapunto, requiere de 6 meses para la producción de un nuevo lote. Esta desventaja quedó reflejada sobre todo tras la pandemia de 2020, donde la velocidad de desarrollo y producción contra nuevas infecciones víricas fueron clave. La fabricación por huevo, aunque estable y conocida debía eclosionar y dar luz a un nuevo proceso.

Cultivo celular, más rápido y flexible
El cultivo celular, aunque no sea el método más novedoso, es sin duda el que mayor crecimiento representa. Esta tecnología consiste en aprovechar el mecanismo celular del cultivo, pudiendo dar dos tipos de vacunas distintos: en un caso generando una gran cantidad de copias virales, esto sería el caso de una vacuna de virus atenuado o inactivo; o por la síntesis de una proteína del patógeno con capacidad antigénica, dando una vacuna recombinante.
Las vacunas por cultivos celulares destacan principalmente por su velocidad, la fase de producción puede tomar entre 3 y 6 semanas, frente al medio año del huevo.
Además, ofrecen otras cualidades: tienen mayor flexibilidad y/o especialización, se pueden cultivar diferentes líneas celulares, cada una con distintas cualidades que pueden destacar para cada proceso; tiene mayor índice de reproducibilidad; y no existe la posibilidad de que le virus se adapte al huevo, reduciendo la eficiencia de la vacuna.
Hay que indicar, este método también presenta sus desventajas, su coste inicial en instalaciones, y poner a punto el proceso son considerables.

Líneas más utilizadas
Para cada virus o enfermedad, se puede utilizar diferentes líneas celulares; aunque existe una selección, siendo las más utilizadas tanto a nivel industrial como de investigación:
- Vero: células de origen de riñón de mono verde africano, usadas en la vacuna de la rabia.
- MDCK: procedentes de riñón de perro. Cade vez más común contra la gripe.
- PER.C6: de retina humana. Aparte de usarse para vacunas contra la gripe, destaca su uso contra el virus del Nilo Occidental.
- BHK-21: línea obtenida originalmente de riñón de hámster. Es la principal plataforma para vacunas contra la fiebre aftosa.
- CHO: Originarias de ovario de hámster chino, son la principal referencia para generar proteínas recombinantes.
Peptonas para la producción de vacunas
La densidad celular y la biosíntesis de proteínas antígenas es esencial para producir estos medicamentos. En Condalab no nos quedamos solo en el cultivo de microorganismos, por ello contamos con nuestra línea de peptona CondaLow®, suplementos nutricionales que potencian el crecimiento de las líneas celulares y promueve la síntesis de proteínas de interés.

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