Publicado: 06/07/26 12:04 Categorías: Microbiología

Una contaminación microbiana no solo afecta a la calidad sensorial de las bebidas, sino que comprometen su vida útil, su comercialización y la percepción del consumidor. Por ello, el control microbiológico se convierte en un elemento clave dentro de los sistemas de aseguramiento de calidad en la industria de bebidas.

Entre los microorganismos más problemáticos en este tipo de productos se encuentran levaduras altamente resistentes, como Brettanomyces/Dekkera y Zygosaccharomyces.

 

¿Por qué es tan difícil controlar estas levaduras?

 

Brettanomyces/Dekkera y Zygosaccharomyces son dos géneros de levaduras reconocidos por su impacto en la estabilidad microbiológica y las características organolépticas de bebidas fermentadas y no fermentadas.

 

 

Aunque en algunos contextos controlados pueden desempeñar un papel específico, en la mayoría de las aplicaciones industriales se asocian a procesos de deterioro.

Estas levaduras presentan una elevada tolerancia a condiciones de estrés como concentraciones altas de azúcar, pH ácido, presencia de etanol y ciertos conservantes, lo que les permite sobrevivir durante la vida útil del producto e incluso proliferar en etapas posteriores a la producción.

Como consecuencia, pueden provocar aromas indeseados, así como re-fermentaciones que pueden suponer defectos físicos en el envase.

Su control representa un desafío debido a su capacidad de adaptación a entornos hostiles, ya que pueden persistir en instalaciones industriales formando biofilms en superficies de contacto lo que dificulta su eliminación mediante procedimientos estándar de limpieza y desinfección.

Además, su crecimiento puede ser lento bajo determinadas condiciones y en muchos casos, la contaminación no se identifica hasta que las alteraciones sensoriales son evidentes, lo que implica un impacto directo en el producto final.

 

¿Qué papel desempeñan los medios de cultivo?

 

El uso de formulaciones específicas, indicados en las normas IFU, como los medios para levaduras y mohos de Condalab entre los que destacan Agar Nutriente WL, para la diferenciación de levaduras en bebidas fermentadas, y Agar Dextrosa Sabouraud con antibióticos para la recuperación selectiva, permite trabajar en condiciones de productos con bajo pH, elevada presión osmótica y presencia de alcohol o conservantes.

Estos medios de cultivo favorecen la recuperación, facilitando la detección de microorganismos diana incluso cuando se encuentran en concentraciones bajas o en estados fisiológicos debilitados.

 

 

Además, esta técnica permite realizar estudios de tendencia microbiológica, validación de procesos de limpieza y desinfección y controles en línea de producción, una herramienta imprescindible para los planes de autocontrol y garantía de calidad.

 

La qPCR como solución rápida y fiable

 

En este contexto, la detección rápida y precisa de microorganismos alterantes se ha convertido en una herramienta clave para garantizar la calidad y estabilidad de las bebidas.

Las técnicas tradicionales de cultivo, aunque ampliamente utilizadas, pueden requerir varios días para obtener resultados y, en algunos casos, no detectar células dañadas o de crecimiento lento.

Frente a estas limitaciones, la qPCR ofrece una alternativa más rápida, sensible y específica, permitiendo identificar la presencia de Brettanomyces/Dekkera y Zygosaccharomyces incluso en etapas tempranas de contaminación.

Esto facilita la toma de decisiones en tiempo real, reduce el riesgo de liberar lotes comprometidos y contribuye a optimizar los programas de control microbiológico en la industria de bebidas.

En Condalab, contamos con kits de detección dentro de la línea Condagene®, diseñados para la detección y cuantificación de estos microorganismos.

 

 

¿Por qué elegir los kits Condagene®?

  • Detección rápida y fiable
  • Formato listo para usar en equipos abiertos de qPCR
  • Posibilidad de cuantificación en muestras positivas

 

Además, Condalab ofrece soluciones integrales que incluyen kits de extracción optimizados para matrices alimentarias y el equipamiento necesario para implementar técnicas de qPCR en laboratorio.

En un mercado cada vez más exigente donde la estabilidad y la calidad sensorial son críticas, la detección temprana de microorganismos alterantes se ha convertido en una herramienta esencial para la industria de bebidas.


La combinación de métodos tradicionales y técnicas moleculares permite optimizar la toma de decisiones y refuerza la seguridad microbiológica del producto final.

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